Programa Ganar Estatura de Luis Garcia – Parte 1

Antes de tener en mis manos el Programa Ganar Estatura, mi vida era terrible. Había nacido en una familia cuya estatura no era la más alta. Mi madre era baja y mi padre era de tamaño casi normal. Eso quería decir que lo normal es que yo creciera hasta la altura de mi padre o un poco menos.

 

En la primaria, cuando estaba en el colegio, no tuve ningún problema. Solo me dediqué a jugar, a pasarla bien, y hacer muchos amigos. Mi vida era genial. No pensaba en “porque no estoy creciendo”, “como crecer de altura” o “porque las niñas no me hacen caso” , vivía la vida como suele decir una de mis tías.

 

El problema empezó en la secundaria. Como todo niño que recién pasa al otro nivel, cree que ya es grande y que todo es más fácil y que así seguirá por siempre. Pues enterarme de eso fue como darme contra la pared. Al pasar los grados, me fui dando cuenta de algo sumamente importante y que se podía notar a simple vista.

 

Mis amigos que me habían acompañado desde la primaria estaban creciendo de forma acelerada, al principio no le di mucha importancia. Aún tenía la mentalidad de un niño de primaria.

 

Pero ya al llegar a tercero de media (3er grado de la secundaria) algo estaba pasando conmigo. Era el único que no crecía. Absolutamente todos mis amigos habían dado ese estirón que siempre comentaban los profesores.  Yo era el único que se había quedado igual . Y fue ahí donde empezó el gran tormento.

 

Hasta el momento mis amigos no decían nada. También estaban sorprendidos por su cambio tan repentino. Hasta que un día un profesor de matemática (encendió la chispa que sería una tormeta de fuego más adelante), quiso hacer una broma, me dijo que me acercara a la pizarra y resolviera un ejercicio de aritmética.

 

El problema no era el ejercicio, el problema era que este “bendito” profesor lo había puesto en lo más alto de la pizarra y como yo era el único que no iba poder alcanzar me señaló a mí para que pasara la vergüenza más grande de mi vida.

 

Te imaginas? Con solo 14 años y que todos tus compañeros de clase se maten de la risa viéndote a ti queriendo alcanzar para escribir al menos un número? Eso fue traumante y muy hiriente.

 

Desde ese día las burlas de mis “amigos” y “amigas” no cesaron, me decían de todo: pulgarcito, pitufo, enano, chato, pericote, pollito, etc etc etc.

 

Ganar Estatura

 

Todos esos días de insultos, burlas y discriminaciones hicieron de mí una persona desconfiada y muy insegura. Ese año por poco repito el grado ( aunque lo hubiese querido tanto para ya no estar con esos chicos que decían ser mis amigos).

 

A la hora de jugar fútbol siempre era el último en ser escogido y eso solo porque faltaba gente, pero cuando llega uno más alto que yo me hacían descansar inmediatamente.

 

La etapa de las chicas se retraso un poco en mi colegio pero cuando pasamos todos a 4to de secundaria fue todo un BOOM! Chicas y chicos de las manos en las salidas, besos en los baños del colegio, abrazados en los salones, caminadas por el patio de recreo y miradas coquetas de todas las niñas hacia los chicos.

 

El primero en tener novia fue Javier, el no era apuesto pero tenía una labia increíble. Luego le siguió Humberto y así sucesivamente, yo sentía que las chicas se iban acabando poco a poco.

 

En quinto año había una chica hermosa llamada Sofía a simple vista se podía notar que era de buena familia, bien arregladita y con un estilo particular. A la mayoría de los chicos los tenía locos, incluso a mí. Un día cuando estábamos en la clase de sociales Javier se sienta junto a mí y me dice en voz baja que Sofía la chica de quinto quería verme y que creo que le gustaba.

 

Cuando me dijo eso el corazón me latió tan fuerte que sentí que podía darme algún paro, empecé a sudar y a tartamudear. Javier me dijo que me tranquilizara y que le había dicho que me diga que me esperaba a la salida junto al árbol de forma de tortuga. Eso me puso aún más nervioso.

 

Lamentable debido a mi gran nerviosismo, no pensé en ningún momento que podría ser una trampa, Javier sabía que esa chica me gustaba mucho y que daría cualquier cosa por hablarle y que sepa que existo. En ese momento solo pude notar que era una increíble oportunidad y que tenía que ir si o si.

 

Antes de reunirme con ella Javier me dio un consejo: “oye Gabriel, sabes… lo mejor es que aproveches esa situación y le digas que te gusta mucho y desde hace tiempo, y le pides que sea tu novia” . A simple vista no lo vi peligroso, más bien lo vi como un gran consejo.

 

No te pierdas mi próxima publicación donde hablaré sobre que es lo que me pasó luego de juntarme con esta chica y contaré TODO sobre el contenido del Programa Ganar Estatura de Luis García, sus beneficios y sus desventajas.

 

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